
El crucero italiano Andrea Doria, se hundió una nebulosa noche de 1956 tras colisionar con otra nave. El buque de más de 200 metros de eslora, naufragó llevándose la vida de 51 personas y enviando la embarcación a 76 metros bajo las aguas. Posado sobre el fondo, se encuentra a 1.600 kilómetros al este de las costas de Long Island y es un destino muy buscado por los amantes del buceo pues la erosión natural va haciendo su trabajo y abriendo entradas al interior del barco que hasta el momento eran infranqueables. Es probable que el próximo invierno abra las bodegas, un verdadero cofre de tesoro para los buzos más avezados pues suponen que puede haber alhajas, botellas de whisky intactas y la porcelana del salón comedor de primera clase consideradas verdaderas joyas.
La sala de máquinas es otra de las zonas que podrán visitarse por primera vez, pues el casco de la nave se está quebrando en esa área y, a riesgo de su propia vida, muchos expertos buceadores querrán ser de los primeros en ingresar a pesar de que estas incursiones submarinas ya se han cobrado 15 víctimas en los últimos tiempos.
Pero la aventura no termina al emerger pues los buceadores deben enfrentar corrientes impredecibles en las turbulentas aguas que pueden arrastrarlos muy lejos de sus botes. De cualquier manera, y según palabras de Richie Kohler que lleva ya 126 expediciones en su haber, el riesgo vale la pena porque “es sólo una cuestión de tiempo antes de que implosione”.
Vïa: NG adventure
Escrito por mbrizzo |
2 de julio de 2009 |
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Quienes practican buceo dicen que, una vez superado el miedo, esta actividad proporciona el beneficio, casi terapéutico, del movimiento flotante sin barreras dimensionales, además de la relajante sensación que hace de ello una experiencia difícil de olvidar.
El experto submarinista Chano Montelongo repasa ocho fondos indispensables para los amantes del buceo, presentando las inmersiones imprescindibles y demás detalles importantes, que a continuación te detallamos:
Mar de Cortés: Lugar ambicionado por piratas en el pasado, La Paz es hoy codiciada por los extraordinarios tesoros submarinos que albergan su mar, uno de los más jóvenes y ricos del planeta.
Prisioneros de Calipso: Sólo una expresión puede describir el submarinismo en las islas de Malta: Buceo escénico. En la isla de Gozo, el Mediterráneo se presenta como hace 50 años, virgen y desconocido.
Ibiza, paraíso mediterráneo: Además de ser la isla del hedonismo y de las noches interminables, es un idílico paraíso cuyas reducidas dimensiones permiten que los aficionados puedan elegir a su antojo la zona para bucear.
Cozumel, el buceo más sugerente: La más grande de las islas del Caribe, frente a la costa mexicana de Yucatán, es una plataforma de coral erigida sobre los restos de un antiguo volcán. Sus fondos contienen las especies más inimaginables
Mogán, el puerto tranquilo: Si hay en Gran Canaria un pueblo pesquero que todavía conserve un auténtico sabor marinero ese es, sin duda, Mogán, cuyos fondos están especialmente indicados para la práctica del submarinismo.
En las profundidades de Costa Rica: Para los buceadores españoles hablar de Costa Rica es hacerlo de la Isla del Coco. Sin embargo, el Golfo Papagayo, en la Guanacaste es, según los expertos, el mejor lugar de buceo de todo Centroamérica.
El oasis sumergido de Asturias: Las aguas del oriente asturiano sigue manteniendo en sus fondos un verdadero vergel donde la vida nace en cualquier rincón, aunque a veces, a primera vista, no se divise.
Bailando con lobos en Chile: En el archipiélago chileno de Juan Fernández permanece varada la isla ‘desierta’ más famosa del mundo: Robinsón Crusoe, en cuyos fondos el lobo fino de dos pelos es el rey.
Vía: El Mundo
Escrito por mbrizzo |
12 de abril de 2009 |
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