Experiencia en el Hotel Viva Blue Mallorca

Gracias al buen tiempo que hizo a finales de septiembre pudimos disfrutar de unos días increíbles en la isla de Mallorca. Y gran parte de este disfrute se lo debemos al hotel Viva Blue, en el que nos alojamos durante 4 días.

Lo primero que hicimos cuando llegamos al aeropuerto fue alquilar un coche, una idea más que aconsejable para recorrer la isla de una forma muy cómoda y económica, ya que el alquiler de un coche básico suele rondar los 15€/día. Cogimos la autovía dirección Alcúdia hasta la playa de muro que es donde estaba situado el hotel y una vez allí aparcamos el coche en la calle y nos dirigimos a registrarnos en el hotel, donde nos pusieron unas pulseritas naranjas de todo incluido (empezamos bien).

La habitación estaba muy limpia, se trataba de un pequeño apartamento con salón-cocina, balcón-terraza, un baño y un dormitorio doble. En general nos gustó mucho, aunque es cierto que la ropa de cama estaba un poco anticuada, pero por lo demás todo perfecto para pasar unos días de vacaciones a gusto con la familia o en pareja.

Como llegamos por la tarde nos dimos un paseo por el puerto de Alcúdia para hacer tiempo hasta la hora de la cena, que era un poco temprano para los españoles pero siempre podías llegar a última hora sin temor a que no te atendieran. También aprovechamos para visitar la piscina cubierta y disfrutar del jacuzzi. En la misma planta se encontraba el gimnasio y la sauna, además de una sala de lavadoras a disposición de los huéspedes.

La primera noche cenamos en el bufet libre, picando un poco de todo, pero eso sí, acompañados por una botella de vino exquisito. La comida era muy variada y en cantidad, nunca habían bandejas vacías ya que reponían constantemente. Por la noche nos fuimos a dar un paseo por la orilla de la playa, la cual se encontraba nada más cruzar la calle del hotel.

A la mañana siguiente nos levantamos temprano para aprovechar el día. El desayuno también era de bufé libre, aquí si pecamos de gula, ya que todo tenía una pinta increíble. ¡Los crepes recién hechos con chocolate estaban de vicio!. Pasamos la mañana visitando cabo Formentor y sus vistas preciosas, desde donde pudimos divisar a lo lejos la isla de Menorca.

Aprovechando que teníamos todo incluido en el hotel, volvimos a medio día para comer. La comida se tomaba en el chiringuito de la piscina, en el cual podías elegir una serie de platos a la carta de lo más variado, desde snaks tipo hamburguesa, pizza… hasta platos combinados más elaborados.

Por la tarde, como era la hora de la siesta y nos encontrábamos un poco cansados, nos fuimos a relajarnos un rato a la zona chill out, donde sólo los adultos tenían acceso. Allí había una piscina con chorros y asientos con burbujas, y alrededor de esta, camas con colchones blancos para tumbarse. Estábamos tan a gusto que nos quedamos un buen rato durmiendo la siesta, y después nos tomamos unos cóckteles del chiringuito y nos dimos un baño. Más tarde nos dimos un paseo por el parque natural de la Albufera, que se situaba justo a las espaldas del hotel.

Por la noche fuimos a cenar a la terraza del restaurante del hotel, al cual pudimos acceder una noche. Degustamos una riquisima comida a la carta, digna de los mejores restaurantes, mientras disfrutamos de uno de los espectáculos que ofrecen cada noche. Tras la cena nos quedamos a ver el show tomándonos unos cóckteles.

A la mañana siguiente decidimos tomar ruta hacia las playas del este de la isla, cala Rajada y el castillo de Capdepera. A la hora de comer volvimos al hotel y nos pegamos otra siesta en la zona chill out. Por la tarde aprovechamos para visitar el pueblo de Alcúdia y hacer unas comprillas.

Por la noche volvimos para cenar en el hotel, de nuevo en el bufet, y despúes cockteles en la terraza del restaurante con sesión de karaoke incluida.

Al día siguiente desayunamos y nos preparamos para el check out. Como cogíamos el avión por la tarde, decidimos pasar la espera visitando la ciudad de Palma, y un museo muy curioso muy cercano, situado en Magaluf, que por fuera era una casa del revés.

La experiencia en general ha sido muy satisfactoria, unos días de relax en un paraje sin igual y un hotel que nos ha tratado mejor que en casa, tanto recepcionistas como camareros y animadores han sido muy amables y han ayudado a que nuestra estancia sea inolvidable.

Puedes obtener más información del hotel Viva Blue en HotelViva.com

Os dejamos con una galerías de fotos sobre el Hotel Viva Blue:

Escrito por | 24 de octubre de 2011 con 0 comentarios.
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