Roseau, capricho tropical

Nos vamos de viaje a una pequeña localidad perteneciente a la isla de Dominica, exactamente a su capital Roseau, la cual fue descubierta por Cristóbal Colón en 1493 y que como en la mayoría de islas del Caribe Oriental, británicos y franceses disputarían su soberanía.

Aunque los franceses lograsen su soberanía en un principio, los británicos consiguieron hacerse con el mando y pasó a formar parte de las Islas de Barlovento, tras ello se convirtió en un estado asociado al Reino Unido y posteriormente Dominica adquiere una Constitución de Corte Republicano.

La ciudad vista desde un crucero

La capital, Roseau, tiene alrededor de 20.000 habitantes y esta a menos de un kilómetro del puerto de Woodbridge Bay. Es una ciudad de estilo colonial (francés y británico) y tristemente en 1979 la ciudad fue arrasada casi por completo por el huracán David, lo que obligo a su casi total reconstrucción. A día de hoy aún se mantienen las viejas edificaciones (restauradas) y su antiguo estilo de vida, salvando las distancias, lo que da un encanto especial a esta ciudad.

Para entrar al país es necesario el pasaporte en vigor, billete de salida y fondos suficientes. La moneda de curso legal es el Dólar del Caribe Oriental y el idioma oficial es el inglés aunque se habla también el francés criollo, caribe e hindi. El clima es tropical con temperaturas moderadas y la temporada de lluvias va desde Junio hasta Octubre.
En cuanto a compras, lo más destacado es la artesanía local y la de los indios Caribe. Asimismo podrá comprar joyería y piedras semipreciosas. Un consejo, regatee siempre que pueda.

El horario comercial va de 8 a 13h y de 14 a 16h de lunes a viernes, los sábados los horarios son más flexibles y los domingos únicamente están abiertas las tiendas de souvenirs.

El submarinismo una gran oferta de ocio

Podrá visitar aparte de sus playas y de sus zonas de origen volcánico, la Iglesia de St. George donde destaca su impresionante torre, el Albergue Rasta donde sus pareces están decoradas de llamativos tonos rojos y amarillos, el Jardín Botánico donde podrá admirar las especies nativas de estas latitudes o el Fort Young Hotel, donde podrá participar en sus actividades que se realizan en torno a un fuerte francés de 1720.

Hay que aprovechar a conocer estos lugares, porque si no se pone freno al problema del cambio climático muchas de estas maravillosas localidades costeras desaparecerán.

Escrito por | 25 de enero de 2008 con 0 comentarios.
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