Koror,”el cielo en la tierra”

Koror

Damos un salto de miles de kilómetros y nos vamos directos a Micronesia donde como si de un edén se tratase emergen unas pequeñas islas en pleno Océano Pacífico, que como casi todas, podríamos tratar como paraíso. Playas vírgenes, aguas cristalinas y una rica fauna tanto dentro como fuera del agua convierten a este pequeño destino en uno de los lugares menos afectados por la mano del hombre.

La isla de Koror y por tanto el país entero, fueron descubiertas por los españoles en el siglo XVI. En el siglo XIX fue ocupada por los alemanes y después por los japoneses quienes construyeron una base aeronaval y multitud de casas. Ya después de la II Guerra Mundial, Palaos se constituyó como una administración de Estados Unidos aunque ya en los 80 el país consiguió su independencia.

Aún hay islas desiertas

Para entrar en el país necesitará el pasaporte en regla, presentar billete de vuelta y rellenar un formulario de entrada al país. Si se va a quedar más de 30 días deberá pedir una extensión de la permanencia. El idioma oficial es el inglés y la moneda en curso es el Dólar de Estados Unidos. Su clima es, obviamente, de tipo tropical con una temperatura media anual de unos 27 grados. Aquí son frecuentes las tormentas y también los tifones.

Las compras recomendadas en la visita a este destino son unas historietas grabadas en curiosas tablas de madera donde se relatan hechos de la vida cotidiana desde un punto de vista muy particular. Asimismo puede comprar cestería o articulos hechos con coco. Las tiendas abren todos los días desde las 9 hasta las 17h excepto los domingos.

Su comida se basa prácticamente en los productos del mar como los pescados y mariscos, aunque aquí puede pedir carne de cocodrilo, almejas gigantes o algo más suave como una macedonia de frutas tropicales.

Calle principal de Koror

Le recomendamos la visita al Museo Nacional Belau donde podrá admirar la historia y la cultura del país, el Santuario Shinto es una réplica a escala real de un santuario tradicional japones. Y para los de espíritu aventurero el lugar idóneo es el Centro de Conservación de Cocodrilos de Palaos.

Estamos seguros que estando lejos del mundanal ruido, de las rutinas urbanitas y de los agobios diarios, no querrá irse de este destino.

Escrito por | 10 de noviembre de 2007 con 1 comentario.
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