Mi primera aventura con los detectores de metales

No es una historia actual, lo reconozco. Sucedió hace casi ocho años, en el aeropuerto de Estocolmo. Pasando el detector de metales para acceder a la zona de embarque, me sentí paralizado, sin saber qué decir, como un niño al que sorprenden justo antes de cometer una travesura. Con la diferencia de que yo era total y absolutamente inocente.

Los detectores de metales y yo no nos llevamos bien. Hay que admitirlo. Cuando paso por debajo de alguno de ellos, inclinando la cabeza en señal de respeto y sumisión, ellos agradecen mi gesto emitiendo pitidos y poniendo en marcha todo su mecanismo de luces de tal modo que da la impresión de estar en Las Vegas. Al menos, es bonito.

Hasta tal punto llega nuestra mala relación que estoy convencido de que si pasara por un detector de metales tal y como vine al mundo, el muy cabrón pitaría. Por mantener la tradición. Y seguro que se sonreiría mientras a mí me pasaban el detector manual.

Porque no es la primera vez que me pasarían el detector manual. La primera fue en el aeropuerto de Estocolmo, como os contaba. Cruzo los arcos y zas, lucecitas al canto. Deposito las monedas y anillos en la bandeja. Aún no había tanta paranoia como después del 11-S pero bueno, el cuadro era para verlo, cola de pasajeros incluida. Vuelvo a cruzar. Otra vez los pitidos. “Ya estamos”, pensé. Y la cola de pasajeros iba aumentando. Me quito el cinturón que, por cierto, no tenía nada metálico. Siguen los pitidos. La policía, la única sueca que no era una diosa, me indica que me acerque. Me pasa el detector manual. Satisfecha al comprobar que no llevaba armas (por cierto, lo que pitaba eran los remaches de mis botas de cowboy), me deja acceder a la zona de embarque.

Todos los pasajeros me miraban como se mira a un sospechoso. Pasé cierta vergüenza pero, después, cuando la señora que iba a mi lado pidió que le cambiaran el asiento y yo me pude acomodar para echarme una siestecita, pensé que no hay mal que por bien no venga. Y entonces, igual que el detector había hecho con anterioridad, sonreí.

detector-metales.jpg

Escrito por | 7 de noviembre de 2007 con 0 comentarios.
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