Taberna Lizarrán, Alicante

Una de las actividades más gratificantes cuando uno ejerce de turista es la oportunidad de practicar un poquito de turismo gastronómico. Unas veces, la mejor elección es, sin duda, la gastronomía local pero, cuando uno se encuentra en un lugar en el que la comida es variada y excelente, como es el caso de España, puede permitirse el lujo de elegir, realizando este tipo de turismo sin necesidad de moverse del lugar en el que uno está.

Gracias a tabernas como Lizarrán, uno puede degustar la maravillosa gastronomía vasca encontrándose, como era mi caso, en Alicante. La cultura del pintxo cercana a tan solo unos pasos, ya sabéis, vais cogiendo pintxos, a cual mejor, y acumuláis los palillos en el plato. Al final, se cuentan los palillos et voilà, la cuenta ya está servida. Barata, como suele ser siempre en los sitios en los que uno piensa que acaba de cometer un pecado por haber disfrutado tanto. Lo barato o lo caro no se establece en función del importe de la factura, sino en cómo se ha quedado uno.

En el caso de la taberna de Alicante, además de la magnífica comida (aunque uno estaba lleno, no podía dejar de comer, pues todo estaba riquísimo), hay que destacar el excelente servicio. La mayoría del personal que desempeña esta labor tan ingrata como fundamental y poco valorada, derrochan amabilidad y educación, algo que no debería llamar la atención pero, por lo poco habitual, merece la pena destacarlo.

Para disfrutar de una velada genial, si os encontráis en Alicante, no lo dudéis: Lizarrán es vuestro destino.

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Escrito por | 10 de septiembre de 2007 con 99 comentarios.
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