Vacaciones en Cerdeña

Cerdeña, la segunda isla más grande del Mediterráneo, detrás de Sicilia, es un destino turístico de primer orden, igual que todos los que pueblan el Mediterráneo, pero con sutiles diferencias que hacen de este lugar un paraje único.

Aparte de la riqueza paisajística y natural que ofrece la isla, en cuyo litoral abundan las calas casi vírgenes, gracias a que las aberraciones urbanísticas tan afines a todo el mare nostrum no han conseguido extender sus garras aquí (todavía… sic), en Cerdeña podemos encontrar una riqueza poco abundante en los destinos turíticos mediteráneos: restos arqueológicos.

Es sorprendente el hecho de que sólo en pocos lugares alrededor de este mar que, una vez, fue el origen de casi todo, encontremos restos de lo que una vez fuimos todos, cuando las fronteras y las razas aún estaban por definir.

En Cerdeña podemos viajar al pasado, visitando los numerosos yacimientos arqueológicos, en su mayoría de procedencia nurágica (los primeros habitantes de la isla), que datan del siglo IX a.C.

Y por si todo esto fuera poco, la isla es un lugar turístico, sí, pero además, se trata de un tipo de turismo que no transforma y coloniza, convirtiendo la zona en algo que no lo reconoce ni la madre que lo parió (esas tabernas inglesas en la Costa del Sol… ains), sino en un tipo de turismo que conserva, respeta y admira, sabiendo que, aparte del buen tiempo, las magníficas playas y la exquisita gastronomía de la zona, conocer la Historia también es una actividad tremendamente gratificante, también en vacaciones.

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Escrito por | 27 de agosto de 2007 con 3 comentarios.
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