Lugares comunes

Toda ciudad, independientemente del país en el que se sitúe, guarda lugares comunes en sus entrañas. Tugurios infectos en los que se toca música en directo. Bares de mala muerte que, si uno se dedicara a compararlos con los de otras ciudades, descubriría muchas más similitudes que las que existen entre los gemelos monocigóticos.

Porque, aunque el tipo de música que se escuche parezca diferente, en realidad no lo es. Aunque los carteles descoloridos que pueblan las paredes parezcan distintos, en realidad, son iguales. Aunque los tipos que habitan en estos lugares, llenando el espacio con el humo de sus pitillos mientras vacían copa tras copa, acompañando cada trago con el adiós a un sueño o con la bienvenida a una ilusión, porque nunca se sabe, parezcan extraños los unos a los otros, en realidad, si uno los observa con detenimiento, puede apreciar que se trata de los mismos individuos.

Afortunadamente, estos locales dejados de la mano de Dios jamás aparecen en las guías de turismo porque, por suerte, los lugares con encanto y condenados a la extinción, sólo aparecen delante de quien los busca.

Y podría daros unos cuantos nombres y unas cuantas direcciones de sitios así pero, como suele pasar, no me fío de todos vosotros, de la gran mayoría sí, pero no de todos.

Y por eso, porque me gustaría que este tipo de lugares siguieran como están, plenos de esencia y magia, es mejor que cada uno los busque por su cuenta.

Porque, aunque parezca mentira, haberlos, haylos.

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Escrito por | 14 de julio de 2007 con 0 comentarios.
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