Se va el sol en Cinque Terre

Colecciono puestas de sol, no puedo evitarlo. Una puesta de sol es la promesa del mañana, los sueños que están por venir, las ilusiones que aún siguen intactas.

Atrás quedan las preocupaciones, se marchan con el último rayo de sol, ese último rayo que, si uno está bien atento, puede inmortalizar, bien en la retina, quedando para siempre, bien en su cámara fotográfica, cuya memoria siempre es más fría.

Esta puesta de sol en concreto pertenece a la costa italiana, al Mar de Liguria, una preciosa región llamada La Spezia, plena de verdor y de parajes acogedores y llenos de encanto.

Uno de esos sitios en los que, a poco que uno esté ligeramente dispuesto para ello, la paz le puede sorprender saboreando una cerveza Moretti contemplando uno de esos atardeceres eternos que sólo se pueden apreciar en los pequeños y mágicos lugares que, aunque no lo creamos, aún siguen existiendo.

Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore son los cinco pueblecitos que, dentro de La Spezia, conforman la región llamada Cinque Terre, pueblos pesqueros y alejados del bullicio turístico, destino perfecto cuando lo que uno busca es que la naturaleza le fascine, y no hablo de enormes montañas o selvas vírgenes, no.

Me refiero a eso tan sutil y tranquilizador como es la eternidad del mar.

Ese mar, el nuestro, el de todos, el de siempre, tan antiguo como el propio mundo, con la sabiduría de las civilizaciones que lo han navegado reflejada en cada ola.

Ese mar y ese sol que, cuando se juntan en un atardecer, aún nos siguen recordando quiénes somos.

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Escrito por | 2 de julio de 2007 con 2 comentarios.
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